En el inicio de la temporada pasada, dejamos pendiente parte de la ruta que fuimos a hacer, y este año, tras cinco meses que inactividad, decidimos comenzar la temporada igual que el año pasado y terminar lo que para nosotros se convirtió en un desafío.

Tras seis horas lloviendo y con un viento de espanto, llegamos al camping donde habíamos quedado el primer grupo de territorianos.

El segundo, al final se quedo en un solo coche que llego a eso de las cuatro de la mañana. Así que para calmar un poco los nervios, les esperamos tomando unas copillas.

A primera hora de la mañana y con cuatro horas de sueño, salimos a buscar el primer Wpt para dar comienzo a la segunda TerritorioExtreme.

Comenzamos la ruta donde la vez anterior nos quedamos, debido a que Richy, el cual en esta ocasión no pudo acompañarnos, se quedo dentro del agua y no nos quedo mas remedio que dejarlo en este punto.

Aun que el río traía mas caudal que el año anterior, lo cruzamos sin problema.

A poca distancia del vadeo, la ruta nos saca de la pista, para adentrarnos por un estrecho camino, el cual tuvimos que despejar de ramas caídas para poder pasar.

Cortas pero complicadas bajadas hicieron que nuestro nuevo compañero de ruta Antonio a mandos de su Jeep, fuera comprobando lo que le esperaba durante tres días.

Tras la bajada y un pequeño vadeo, comienza la subida por un camino tan frondoso, por el cual casi no pasaba la luz del sol.

Una gran piedra en medio del camino, hizo que tuviéramos que parar apartarla y algunos incluso tirar de winch para poder seguir subiendo.

Casi no habíamos recorrido nada y tras la comida, nos encontramos nuevamente una trialera en la cual nos toco preparar una serie de eslingas y escaleras para poder subirla.

Conseguimos llegar a la trialera, la cual estuvimos soñando durante todo el año.

La cosa comenzó por un pasillo de roca precioso. A medida que íbamos subiendo aparecieron rocas redondeadas que con ayuda de los copilotos pudimos sortear no sin esfuerzo.

Curva tras curva, la cosa se complicaba por momentos, haciendo que tanto pilotos como copilotos tuvieramos que esforzarnos al máximo.

Todos estábamos disfrutando a tope de la subida, hasta que llegamos a una zona la cual tenia unas rocas que para poder pasarlas tendríamos que trabajar de lo lindo y utilizar todo el material que teníamos, incluso las ruedas de repuesto y todas las piedras del camino.

Al ver el obstáculo, decidimos subir a pie para comprobar como estaba el resto del camino hasta la cima y valorar la situación.

Vimos que solo quedaban un par de zonas complicadas, pero teniendo en cuenta que nos quedaban un par de horas de luz y que acampar allí era del todo imposible, decidimos dar la vuelta y buscar un sitio de acampada.

Una vez en la pista, nos dimos cuenta que en seis horas de ruta, habíamos recorrido cinco kilómetros. Así que con una paliza que no veas, montamos el campamento, cenamos y poco después estábamos todos dormidos.

Tras un sueño de nueve horas y un buen desayuno, comenzamos la segunda jornada navegando hacia el Wpt del final de la trialera que no pudimos subir el día anterior, disfrutando de paisajes preciosos como este.

Mas trialeras, charcos y cascadas nos llevaron hasta el punto el cual retomamos la ruta

Después de una parada para comer continuamos ruteando en busca de tres o cuatro pasos de dificultad tres sobre cuatro que marcaba el rutometro.

Dos de ellos, pequeñas cuestas de roca, que al estar aun mojadas por la lluvia caída la noche anterior no pudimos subir. La tercera nos costo un poco encontrarla porque el rutometro no estaba nada claro. Pero cuando llegamos a la tercera nos quedamos impresionados de la longitud y lo pronunciado del cortafuegos.

Iba abriendo yo camino con el GR. Afronte la cuesta dos veces y al llegar a un pequeño escalos situado en el primer tramo, el coche perdía tracción y no subía.

Lo intente una tercera vez con un poco mas de carrerilla y sacándole al Patrol la máxima potencia. Esta vez superamos el escalón y subimos hasta la cima sorprendidos de haberlo conseguido, porque desde abajo parecía imposible.

Antes de la preparación, estoy casi seguro de no haber podido subirlo.

El resto de los participantes no pudieron superar el escalón, pero con ayuda del winch también subieron.

Coti con su KZJ 90, aun no pudiendo subir, nos dio un espectáculo dando impresionantes saltos despegando las cuatro ruedas del suelo de lado a lado como si fuera una cabra montesa, mientras todos a grito pelado le animábamos con DALE DALE DALE.
Atardeciendo y en busca de un buen sitio para montar el campamento, aun nos encontramos unas cuantas rampas para terminar la segunda etapa.
Montamos el campamento, nos hicimos una buena perola de macarrones regados con un buen Protos invitación de mi copiloto Luison y para terminar la jornada, unas cuantas copillas comentando los mejores momentos de un fantástico día de ruta.

Tercer y ultimo día de ruta.

El rutometro dejo de cuadrar a pocos kilómetros del inicio, pero con ayuda del GPS llegamos a un fantástico vadeo.

Empezamos a ascender por una pista, rodeados de todo tipo de árboles y disfrutando de espectacular lugares dignos de una postal.
durante la subida, a los copilotos les toco ir abriendo camino con sierras y hachas para que pidiéremos subir.
LLegamos a una subida marcada como grado tres, pero las fuertes tormentas habían agrandado las grietas, llegándonos algunas hasta el pecho. Así que continuamos subiendo por una pista hasta la hora de la comida.

LLego la hora del barro en la cual, teníamos que atravesar una poza de barro.

Parecía que no, pero cuando se metió en Toy, se quedo empanzado a los pocos metros, teniendo que sacarle uniendo tres cables.

Siguiente paso de barro. Una charca con doble escalón a la salida y unas roderas lo suficiente mente grades para dejarte empanzado, hicieron que algunos pasaran por un lado y otros utilizáramos el winch para salir.

una vez pasado el obstáculo, nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado. Dimos la vuelta y ruto en mano empezamos a ver por donde seguía la ruta.