Pues despues de tantas ganas que teniamos, unos de ir a Jaén y otros como yo de que fuerais al final salió, como me toca la cronica, pues empiezo a ver que tal.


VIERNES 4 :

Pues todos deseando de que fueran las 17.30 para comenzar el viaje,con un calor insoportable,quedamos con aurelio en su casa y pusimos rumbo a Jaén.una parada para llenar depositos y otra para estirar las piernas.

A las 21.15 ya estabamos en el pueblo,despues de enseñarle la casa nos fuimos a tomar una caña y luego a cenar pero con las tapas quedamos mas que satisfechos.
SABADO 5 :

A las 9 de la mañana estabamos desayunando una "tota" con aceite buenisimas,despues del pedazo desayuno nos ponemos en ruta.
En una bajada comenta aurelio cuidado con una piedra,vamos a mis olivas que estan cerca y nos encontramos con una rueda de en el suelo.
Cambiamos la rueda y decidimos dejar el coche en el cortijo de mi amigo y seguir ruta pero al salir a carretera el coche empieza a vibrar.
Vamos al pueblo a un sitio de neumaticos y nos dice que la ruede de repuesto tiene un pepino,le pone una vieja para poder volver a madrid y dejamos el coche en el pueblo.

Seguimos ruta para ir a la famosa z no sin antes un vadeo que esta muy bonito,la z muy entretenida y sin problemas.
Luego vamos por unos caminos entre olivos que en unas bajadas con agua tenian que estar muy bien.

Salimos a carretera y decido por la hora volver al pueblo comer tranquilamente y despues de comer nos queda toda la tarde libre.Nos pegamos otra comilona y algunos probaron los "andrajos".

Por la tarde cogemos una pista rapida que no para de subir,luego hay un desvió que va a un refugio otra subidita que con agua tiene que estar muy bien,una visita a pie al refugio y continuamos direccion al Charco el aceite.

Empezamos a bajar y visitamos el charco del aceite,es una especie de presa pequeña y merendero para el verano.

Cojemos carretera direccion al tranco (el pantano) y antes de la entrada a la presa sale un camino tambien un poco roto que nos lleva a caña catena.

De ahi cogemos direccion al yelmo,con unas vistas acojonantes y lo que nos dejan flipado son los parapentes,charlamos con un compi del pueblo y Ana su valiente novia, que estaba en duda de volar o no y al final decidio que si.

Le bajamos una furgoneta al punto de aterrizaje y nosotros nos marchamos para el pueblo.

Vamos a casa y ahi vienen mis colegas del pueblo,preparamos una caho de barbacoa unas risas con las historias del pata y la maite y de tertulia hasta las 2 de la mañana y ahi aurelio y el chato se fueron de marcha.
 

DOMINGO 5:

Hablamos con aurelio y como se fue de fiesta decidimos que se quedara sobando.
Héctor y yo nos fuimos a tomar unas tostadas al terminal recogemos al pata, a recorrer la via,esta muy entretenida y con agua es tremendo.

A las 13.00 decidimos ir para casa recogemos,nos piramos a comer y ver la carrera.Despues un cafe la despedida de los colegas y para madrid,sin ninguna incidencia.

Tren con destino a ninguna parte

El Baeza-Utiel es el tren con destino a ninguna parte. Un informe del Banco Mundial abrió los ojos a la administración española y decidió tirar por la borda cientos de millones de pesetas y décadas de obras. Con ello, la sierra perdió su sueño de disponer de ferrocarril.

Fue uno de los proyectos estrella del Plan de Ferrocarriles de Urgente Construcción de 1926. El Baeza-Utiel fue proyectado para conectar Levante con Andalucía, y unir zonas desasistidas de este medio de transporte como era –y es– la Sierra de Albacete. Las obras dieron comienzo en 1927, y prosiguieron, a un ritmo variable, hasta 1964. Ni siquiera durante la Guerra Civil se dejó de trabajar en el tendido.

La paralización del proyecto aparece ligada a dos informes internacionales contundentes, uno del Banco Mundial y otro de la empresa consultora francesa Sofrerail. Ambos resultaron negativos sobre la rentabilidad de éste y de otros ferrocarriles en proyecto en todo el país.

Pero cuando las obras se detuvieron, el tendido estaba hecho en gran parte: las estaciones terminadas, túneles y puentes acabados. A esta línea de ferrocarril tan solo le quedaban tres años de obras.

Concretamente, entre Albacete y Baeza estaban terminados el 78% del total de los trabajos, al menos, desde el punto de vista presupuestario. La explanación, obras de fábrica y túneles estaban terminados en los 250 kilómetros del trazado. La vía colocada en 80 kilómetros. Las estaciones, listas para ser ocupadas.

El trazado pasaba a la provincia por Villapalacios, Reolid, Alcaraz, El Robledo, El Jardín y Balazote, hasta llegar a la capital. En dirección a Utiel, las obras iban más atrasadas, aunque se llegaron a realizar túneles, explanaciones y puentes que todavía marcar su rastro a través de La Manchuela. Entre 1927 y 1964 se invirtieron en torno a 1.500 millones, en pesetas de cada año.

Desde que se paralizaron los trabajos, distintas administraciones albaceteñas comenzaron su lucha para lograr que se reanudaran para concluir este ferrocarril, una batalla que llena tomos enteros, kilos de papel en los archivos y hemerotecas. Las Cámaras de Comercio de Albacete y Jaén pusieron especial empeño. La llegada de la democracia trajo nuevas esperanzas, ya que los políticos redescubrieron el proyecto, y desde todos los partidos se hacía una defensa sin cuartel por esta vía de ferrocarril. La Diputación provincial empezó a coordinarse con la de Jaén con el fin de plantar cara y hacer un frente común. Pero los meses, los años pasaron y la llama del ferrocarril fantasma fue apagándose. El desánimo se apoderó de los soñadores y volvió el silencio ante lo que ya se consideraba una causa perdida.

Con el paso de los años, las estaciones –excepto alguna, usada como improvisado chalet– han ido siendo destrozadas por gamberros de tres al cuarto. Los túneles, sin la conservación precisa, han acabado en muchos casos como naves para el cultivo del champiñón.

En cuanto a las vías, fueron víctima de daños naturales o artificiales. Al final, el ferrocarril, en muchos casos, se ha convertido en un estorbo, aunque hay instituciones que han sabido sacarle algún rendimiento –como sucede en La Manchuela, con la Ruta del Ferrocabriel– o quieren sacárselo, como han anunciado la Diputación y otros ayuntamientos de la provincia.

Nunca se entregó a Renfe

Este ferrocarril, que el Estado nunca llegó a entregar a Renfe, terminó convirtiéndose en un complejo asunto burocrático, de papeleo. En 1988 se anunciaba desde el ministerio de Transportes que los terrenos que fueron expropiados entre 1928 y 1932 para la construcción de esta línea de ferrocarril serían devueltos a sus propietarios, o mejor dicho, a sus herederos. Tres años después, en 1991, y como paso previo a la reversión de los terrenos, se iniciaron los trabajos de desmantelamiento de la línea.

Una empresa especializada, Tomás y Fernández S.A. se encargó de levantar todo el tendido, a un ritmo de casi dos kilómetros diarios. Todavía hoy se pueden contemplar algunas de las traviesas que se retiraron en un terreno situado en la carretera de Jaén.

Una vez retiradas las vías arrancó oficialmente el proceso de devolución de los terrenos a sus dueños. Hubo que salvar muchos inconvenientes; no obstante, habían pasado prácticamente sesenta años desde que se iniciaron las obras. En 1992 se habían presentado cerca de 90 solicitudes.

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