En el fin de semana del uno y dos de Mayo y con el cierre de la temporada encima, un pequeño grupo de Territorianos decidimos hacer el ultimo viaje del año para casi despedir la fantástica temporada de rutas que comenzamos en Octubre.

Teníamos pensado bajar a Jaén a ver a nuestros compañeros Territorianos Jienenses, pero resulto que el único español que curro el día del trabajador resulto ser uno de ellos. Así que decidimos cambiar la ruta de Jaén, por un día de descarne por el Norte.

Salimos de Madrid y en cuanto pasamos Burgos comenzó a llover. Llegamos al WPT 00 donde habíamos quedado con Coti y su copi Michel ( el tío la vara )

El dia estaba de los mas desagradable, con un aire que no veas y lloviendo de vez en cuando.

A eso de las once, llegaron Coti y Michel. Nosotros ya habiamos cenado, pero mientras lo hacian ellos, unas copillas para entrar en calor si calleron.

Entre el vientazo y la lluvia, la cosa no estaba para mucho cachondeo, asi que nos fuimos pronto a la cama para estar despejados el sabado y disfrutar de la ruta al cien por cien.

Despertamos y el día estaba igual que el anterior. Cerrado a tope y teníamos claro que la lluvia y la niebla nos iban a acompañar durante todo el día.

Comenzamos la ruta y tras un entretenido descenso desde la carretera, comenzamos la ascensión de la montaña por pista en buen estado, disfrutando en la parte baja de unas vistas preciosas.

Según íbamos subiendo, nos fuimos metiendo en una intensa niebla, donde en ocasiones no se veía ni el coche de delante.
A las once de la mañana, hicimos una parada para almorzar, en la que un poco rato la niebla nos empapo, así que rápidamente nos pusimos otra vez en marcha.
Tras el almuerzo cambiamos de comino, para tomar dirección Norte por un resbaladizo camino en el que disfrutamos a tope de las embarradas subidas y bajadas, que una tras otra nos iban acercando al primer pueblo.

Una increíble bajada hizo que a todos se nos pusieran los pelos de punta, al ver que los coches tendían a cruzarse y poner el coche de lado con esa inclinación habría sido vuelco seguro y parar en el valle.

La llegada a la pista por donde continuaba la ruta también se las traía. Un fuerte escalón con grandes piedras ponía punto y final a la bajada y al paragolpes de mi Patrolo, el cual arranque la mitad.

 
Una preciosa pista nos condujo por un bosque de hallas y abedules hasta el primer pueblo, donde hicimos una paradita para comprar un poco de orujo de la tierra.
Antes de empezar con la cata del orujo, seguimos con la ascensión en busca de una trialera que prometía ser divertida y comer en la cima.

Fuimos pasando WPT hasta que llegamos a la trialera.

Coti iba el primero y cuando llegamos Citri y yo, nos lo encontramos parado recorriendo a pie la zona.

Habían don caminos posibles y cualquiera de los dos estaban realmente complicado. Piedras enormes y zanjas de espanto hicieron que lo dejáramos para otra vez que estemos mas equipados, ya que entre los tres coches, solo llevábamos unas planchas y nos harían falta una colección.

Así que queda pendiente para otra aventura.

Descendimos un poco y ya que la lluvia nos dio una tregua, paramos a comer antes de seguir en busca de un camino alternativo para llegar a la cima y seguir con la ruta trazada.
Otra pedazo de subida nos condujo otra vez a la cima donde retomamos otra vez la ruta.
Antes de coronar, hicimos una parada para ver el camino que habíamos recorrido, que se veía perfectamente desde la ladera en la que nos encontramos.

Llegamos a la cima y comenzamos a recorrerla por un divertidisimo camino, en el que fuimos sorteando grandes piedras y pequeños barrizales.

Gracias a que la niebla se había levantado, pudimos ir admirando los increíbles paisajes que curva tras curva el camino nos fue brindando.

A medida que íbamos avanzando, el camino se fue estrechando, cosa que en principio no nos preocupo demasiado.

Comenzamos el descenso y la cosa empezó a complicarse. Los coches entraban muy justos y en zonas ni eso, teniendo que hacer un poco de trial para seguir bajando.

En este tramos les toco pillar a los dos Toy. Uno el aletin y otro la puerta.

 
Viendo los pasos estrechos que habíamos pasado y las trialeras que bajamos, yo particularmente iba un poco mosca pensando que como nos encontramos algún paso chungo y no nos quedar mas narices que dar la vuelta................. no se como íbamos a subir por donde bajamos.

Llegamos a un cruce de carretera y hasta esto era chungo.

Hicimos una parada para comentar las mejores jugadas del tramo y decidir que hacíamos.

Aun que llevábamos un montón de horas en el coche, todos pensamos que ya que habíamos ido hasta allí, habíamos a seguir ruteando hasta que no podamos mas. Así que continuamos.

Otro pedazo de cueston nos fue bajando en dirección a la pista que nos llevaría por fin a la carretera.

El ultimo tramos, consistió en un camino que transcurría por un cerrado bosque, el cual tenia unas rodera de transitado los tractores, que en algunos tramos tenían medio metro de profundidad.

El terreno estaba muy mojado y estaba súper deslizante, así que el descenso fue súper divertido, bajando con las ruedas cruzándose las zanjas y tomando las curvas derrapando, pero a la contra.

No se si lo entenderéis, pero yo me lo pase de lujo hasta que llegamos al pueblo en el dimos por terminada una de las mejores rutas de la temporada.

Tras once horas de ruta y con un palizón de muerte, llegamos al camping.

Unas cervezas y algo de comer para callar las tripas, dieron paso a un par de copillas, pero con el cansancio que arrastrábamos todos y un poco de ayuda de la lluvia, no tardamos en irnos a la cama para salir de camino a Madrid pronto y comer con las mamas.

Lastimo que no pudiera venir palomin..... si no, no se va a la cama ni dios jejejejje.