Marruecos dejo huella entre los Territorianos, pero como repetir la experiencia era económicamente imposible, decidimos hacer arena, pero en la península.

Los días anteriores a nuestra salida fueron una locura. Compras y preparativos fueron llenándonos de nervios a todos los participantes de la Territorio Lusitania. Pero llego el Miércoles, y con el nuestros compañeros de Jaén, que a media mañana ya estaban en Madrid, listos para comenzar con nuestra aventura.

Tras un lluvioso viaje, fuimos llegando poco a poco todos los participantes al WPT 0. El camping de Aveiro.

Montamos el campamento y nos liamos a asar carne como si no hubiéramos comido en toda la semana.

Tras la suculenta pitanza, llego la hora de las copas y el cachondeo que nos caracteriza, hasta que a eso de las tres de la mañana, la lluvia puso fin a nuestra divertida velada, obligándonos a meternos en las tiendas.

Por la mañana y tras comprar unas mantitas para los mas frioleros, comenzamos la ruta.

Empezamos a bajar paralelos a la costa, cruzando varias zonas inundadas de agua por las intensas lluvias caídas.

La cosa empieza a animarse, cuando empezamos a rutear por rápidas y arenosas pistas, entre frondosos pinos dirección sur.
Fuimos toda la mañana a escasos doscientos metros del mar, el cual no veíamos porque las apetitosas dunas nos cortaban la visión.

Se acercaba la hora de comer y el primer grupo llegamos a un punto en el que estábamos a los pies de unas pequeñas dunas y a escasos metros del mar.

Sin pensárselo dos veces, se escucho el motor del patrolo de mode subiéndose por las dunas en busca la playa.

En la ultima duna, Mode se quedo pillado por la arena y al instante los demás no dudamos en seguirle para catar esa arenita.

Fue cruzar las dunas, pisar la playa y en cuestión se segundos teníamos varios coches atrapados por la arena.

Bajamos presiones y comenzamos a disfrutar de unos fantásticos minutos circulando por la playa y las dunas de la zona.

Por la tarde, seguimos dirección sur, esta vez, navegando por grandes socavones en los que estraba el coche entero. Poniendo en apuros mas de una vez a algunos de los participantes para sortearlos.
Tras una entretenida tarde pisteando por las arenas portuguesas, pusimos rumbo al camping para descansar.

LLegamos al camping, montamos el campamento y repetimos el festival del día anterior.

Unas buenas brasas nos dieron de cenar y nos calentaron mientras comentábamos las mejores jugadas del día.

Los había reventados ...... y los había sin mechero.

Por la mañana, tras el toque de corneta de Carlos, decidimos cambiar de zona y hacer un poco de barro y trialeras, y recorre un Track que en principio prometía.

Una vez allí y callendo un chaparrón impresionante, comenzamos con la ruta, pero a los pocos kilómetros del inicio, los caminos se cerraban, invadidos por los jóvenes Eucaliptos que brotaban del suelo. Así que decidimos ir pisteando deprecación a España.

Tras un largo y lluvioso enlace por carretera, nos dejamos guiar por el TomTom hasta el camping mas cercano, que estaba a tomar por ....... por caminos y pistas.

Cual fue nuestra sorpresa, cuando el tío nos metió por la zona mas divertida del día. Preciosas pistas y trialeras nos condujeron hasta el camping, en el cual estaba diluviano.

Algunos, optaron por irse a un hotel, mientras que el resto nos quedamos en el camping.

Fue tal el chaparrón que caía, que decidimos tomar el lavadero como cocina y tras la cena, ponernos bajo una de las tiendas de techo y continuar la fiesta.

Por la mañana, y tras esperar a los del hotel, que se les habían pegado las sabanas, continuamos pisteando dirección España en busca del alto Duero.
Bajamos por una pista hasta el Duero, y comenzamos a recorrer por escarpados caminos, las miles de terrazas artificiales que alojan los viñedos de la zona.

Paramos a comer y ........ sorpresa. El Navara de Koke no arranca.

Menos mal que venían Carlos y Mode, los mecánicos de Jaén para solucionar la papeleta Porque si no nos hubiéramos quedado mas tirados allí que una colilla. Y remolcar el coche hasta una carretera no habría sido nada fácil.

 

Al atardecer, el navara de Koke amenazo con quedarse tirado sin caldo, y visto lo visto, no nos quedo mas narices que salir a la carretera en busca de una gasolinera.

Con los depósitos llenos, pusimos como destino el camping mas cercano, el cual estaba ya en España. a unos cien kilómetros de donde estábamos.

Sin pensarlo dos veces, cogimos carretera y nos fuimos a acampar a Ciudad Rodrigo.

La fiesta de despedida.............. pues que os voy a contar. Nos dieron las cuatro de la mañana y alguno no pudo ni subirse a la tienda. JEJEJEJ

 

El Domingo por la mañana, y con una resaca de espanto, recogimos la destileria que teniamos liada de la noche anterior y nos marchamos para Madrid para volver a la rutina.

Agradecer a todos los participantes, que a pesar de la metereologia y algun que otro contratiempo, siempre a tenido una sonrisa en la cara y ganas de pasarselo bien.

Espero repetir la experiencia con todos y cada uno de los aventureros que en esta ocasion nos juntamos para hacer la Territorio Lusitania.