La noche vieja llego con una pequeña nevada en el valle de Riaza. Así que el Sabado nos fuimos allí para pisar las primeras nieves.

Comenzamos con un tramo que marcamos para la ultima ruta de la temporada pasada, pero tras la nevada subieron las temperaturas y en lugar de seguir nevando, llovió y derritió la nieve, dejando un terreno súper embarrado, el cual disfrutamos de lo lindo.

 

En vista de que en el primer tramo no habíamos pisado nieve, y que en el valle no quedaba ni rastro, decidimos ir en su busca poniendo rumbo a la sierra del Robledal.

Había que hacer un pequeño enlace por carretera, pero las ganas de hacer campo eran tantas, que atajamos por unos fantásticos cortafuegos en busca del track que habíamos cargado.

Intentamos subir al alto de los Infantes para enlazar con el Track, pero lo pronunciado de las cuestas, sumado a la nieve, hizo que fuera imposible coronar el alto, el cual ni un ATV pudo subir.

El cuadtrero nos comento, que en el alto había mas de medio metro de nieve, y que aun que pidiéremos superar la cuesta, nos seria imposible avanzar mucho. Así que decidimos buscar un camino alternativo que nos llevara a nuestro destino.

Comenzamos el descenso por un embarrado camino, que parecía que circuláramos por jabón. El cual fue el disfrute de los pilotos, y el acojone de los copilotos, ya que el deslizante terreno te obligaba a ir por la parte baja del camino, con una pronunciada inclinación lateral.

Lo peor fue, que llagamos hasta un cortado que nos hizo dar la vuelta y volver al camino por el que habíamos llegado hasta allí.

Ya sobre el Track, pudimos disfrutar de un buen tramo de derrapadas por la preciosa pista que nos condujo a Majaelrayo, donde un café puso punto y final a nuestra jornada campera.