16 de Enero y una semana lloviendo sin parar.

Como no, teníamos que darnos una vuetecilla para ver como estaba el campo. pero en esta ocasión, la idea era que fuera una ruta solo de mañana, porque todos los participantes teníamos compromisos para la tarde. Cumpleaños, meriendas, entradas compradas para espectáculos ... Así que decidimos salir a navegar desde Guadalajara dirección Soria.

Comenzamos recorriendo un precioso valle de Guadalajara.

Los charcos estaban helados y el camino totalmente embarrado, y en ocasiones inundado de agua, por lo que todos nos frotamos las manos de lo bien que lo íbamos a pasar.

El camino se fue cerrando rápidamente y el característico barro de Guadalajara envolvió las ruedas convirtiéndolas en slick.

Avanzar recto era imposible, y lo sinuoso del camino nos impedía coger suficiente inercia para pasar las zonas mas embarradas. El Patrol paso no sin dificultad, pero los Toyotas se quedaron atrancados en el removido barro tras el paso del Nissan.

Debido a lo resbaladizo del terreno, nos costo un buen rato de esligas y cabrestante para poder salir del barrizal.
Seguimos pisteando hasta llegar al precioso embalse de Beleña, donde pudimos disfrutar de unas fantásticas vistas del paisaje.
Divertidos caminos embarrados y un vadeo para limpiar los bajos de los coches, nos llevaron a Cogulludo a degustar una ricas migas.

Tras el almuerzo, nos fuimos dirección Tamajón, recorriendo la sierra por carretera y algún camino entre robles y encinas.

 

Después de comer, y sin hacer mucho caso a la señora del restaurante, decidimos ir hasta Riaza por la pista de Majaelrayo. Citri se lo pensó mejor y opto por retirarse ya que tenia compromisos por la tarde. Así que Richy y yo seguimos con los planes.

Comenzamos a subir por la pista y la nieve helada apareció en seguida.

Nos cruzamos con un Toyota que nos paro para avisarnos que habían tenido que dejar un Mercedes tirado junto al camino y tubiéramos cuidado.

Justo en ese momento miro por el espejo, y veo a Richy saliéndose del camino y quedándose atrancado.

Continuamos, y al llegar a la cima la nieve se multiplico por diez.

Yo tenia que estar en Riaza a las cinco de la tarde, y al ver tanta nieve sabia que llegaría con retraso.

Empezamos a bajar por la vertiente segoviana y cada vez había mas nieve y unas solas roderas, las del Toyota de antes.

En una de las curvas, nos encontramos el Mercedes con las cadenas puestas y continuamos descendiendo hasta el merendero que hay en la parte mas baja.

Comenzamos a subir de nuevo, pero la cosa ya estaba demasiado fea. Había cantidad de nieve en la pista y ascender nos estaba siendo complicado, pero como las únicas roderas que habían eran las nuestras, poco a poco íbamos subiendo.

No nos quedaba mucho para llegar a la ultima cumbre y empezar a bajar hasta Cantalojas, cuando por la emisora me dice Richy que se ha quedado pillado.

Cuando llegamos a el, y vemos que no puede ir ni alante ni atrás, y que delante del coche hay un buen tomo de nieve, todos supimos que los compromisos que teníamos, se habían ido al traste.

Sacamos el Toy y lo intente yo con el Patrolo, pero nada. Cuando llegaba donde llego Richy, nos quedábamos también.

La nieve pisada se helaba, y para colmo, era el tramo donde mas inclinación había de todo el recorrido. Así que no nos quedo mas narices que darnos la vuelta a escasos metros del final.

En el regreso, paso lo que ya habíamos comentado cuando bajábamos ( Como tengamos que subir otra vez por aquiiiiiiiiii )

Subimos por nuestras roderas no del todo mal, pero cuando llegábamos a las curvas de 180º la cosa se complicaba bastante. El Patrol que esta de serie, se quedaba empanzado con mucha facilidad, y sumado al hielo que se había formado de pasar........

El cabrestante trabajo que no veas. Mi copiloto Juan, lloviendo y en ocasiones con la nieve por la cintura, le toco bajarse varias veces a enganchar el cable.

Cada vez que nos acercábamos a una de esas heladas curvas, la tensión se mascaba dentro del Patrol. Llegamos a la curva donde esta el Mercedes y nuevamente nos quedamos pillados a la salida de la curva. Nos bajamos a colocar el cable y del calentón que ya tenia, por un momento se paró. Miramos la hora y ya llevábamos dos horas de retraso.

Dejamos enfriar el cabrestante, y menos mal, empezó a tirar otra vez, sacándonos del marrón nuevamente.

Seguimos subiendo los pocos metros que aun nos quedaban, y ya incluso recto tuvimos que intentarlo varias veces hasta el siguiente atranco.

Entre las roderas, la nieve estaba completamente lisa de haberlo aplanado con el cubre carter del Patrol en la bajada, así que subimos casi empanzados hasta la cima.

Una vez arriba, los moviles empezaron a sonar, recibiendo sms por todas las llamadas que nos habían estado haciendo debido al retraso que acumulamos.

Hicimos las correspondientes llamadas para que nadie se preocupara y pusimos rumbo a la N-1 para ir hasta Riaza.

De las cinco de la tarde que debería haber estado, llegue casi a las diez de la noche. Con lo cual, el cumple se quedo en una llamada de felicitación.

El equipo Ice-Man, Richy y Ruth, la merienda se convirtió en cena.

Lo peor fue Juan. Que habían venido sus primos desde Córdoba, tenían entradas para un espectáculo, y una cenita por el centro. Cuando le deje en casa, se lo pensó mejor, y se fue directamente a la cama.

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