Pocos días después de la histórica nevada, recibí la noticia de que por Riaza estaba nevando a base de bien. Así que sin pensarlo mucho, decidimos repetir la zona del Ocejón, pero cambiando el recorrido.

La faena fue, que el Jueves subieron las temperaturas y en lugar de nieve, callo un chaparrón que mando la nieve............ Nosotros decidimos seguir con nuestros planes, pensando que nieve no habrá, pero barrooooo........

Dejamos el primer tramo del track que transcurría por carretera y, lo recorrimos haciendo unas cuantas trialerillas hasta enlazar el primer camino.

Al poco tiempo de empezar, comienza una ventisca con la que no contábamos.

En pocos minutos se cubrió todo de nieve, haciendo que la inesperada conducción fuera de lo mas divertida por esos retorcidos caminos.

Subimos por una revirada, y ya súper nevada pista entre pinares para buscar la pista que pensábamos recorrer.

Era imposible resistirse a cruzar el coche curva tras curva.

En mitad de la subida se unió a nosotros una pareja con un Vitara, que al ver que nosotros subíamos, decidieron seguirnos para no ir solos.

Pero cual fue la sorpresa, cuando paramos para re agruparnos en el desvio que teníamos que coger, cuando el muchacho se acerca a la ventanilla de mi coche, y con una ventisca que te cagas, me pregunta, que si por donde pensamos ir había que cambiar mucho de marcha. Yo un poco flipado le contesto que

no lo sabia, que desde allí, ya no conocía el camino, pero suponía que si. A lo que el tío levanta el brazo y tiene la palanca de cambio en la mano.

Tras varios intentos fallidos de apañar algo para poder seguir con la ruta, pudo meterle manualmente la segunda en su palanca de cambio de 1 cm. de larga. Repetir la operación no tenia que ser nada fácil, y dejarle allí y nosotros seguir no era plan............. Así que decidimos ser buenos compañeros, y dejar nuestra ruta para llevarlos a la carretera mas cercana.

Dejamos al Vitara en la supuesta carretera. Porque si no es porque se ven señales de vez en cuando, ni te das cuenta de que esta alli.

La ventisca era de las buenas, y lo de comer un bocadillo tranquilamente en el campo, era del todo imposible.

Buscamos en el Gps el pueblo mas cercano y nos fuimos a reponer fuerzas y a entrar un poco en calor.

Después de comer y con un frío que pela, cogimos una pista dirección a la carretera, para ir de regreso a Madrid, el la que las ruedas mixtas ya un poco gastada del patrolo de Ure le jugaron una mala pasada metiéndole en la cuneta y dejándole enganchado en el barrizal que había bajo la nieve.

Eslingamos mi Patrol al de Ure, pero con la eslinga larga lo unico que hizimos es desplazarlo unos metros, y quedarme yo igual de atrancado que el..

Pusimos la eslinga a la mitad, y con el Toy de JJ sacamos sin problemas los dos coches, dando por terminada la inesperada jornada de nieve.