Que mejor ocasión, que el puente de Mayo para realizar la mejor ruta de la temporada. La
TeritorioAventura III.
El viernes nos juntamos a primera hora de la tarde los mas aficionados del grupo a las rutas
extremas.
Primero llegamos Nico y yo en mi Patrolo. Al momento llego Ramón en su Patrolo, luciendo unas
espectaculares ruedas extremas y en todo lo alto su nueva tienda de techo, ideal para estas rutas
largas.
Por ultimo llego Citri en su Toyota, acompañado de Paxi, un copiloto diez, con el que he tenido la
suerte de compartir un montón de rutas.
Llenamos los depósitos y nos pusimos en marcha en busca del punto de acampada.

Tras cinco horas conduciendo bajo la lluvia, llegamos al punto de acampada.
Con una ilusión enorme. Montamos el campamento, preparamos los míticos macarrones con chorizo
y después de un par de copillas, nos fuimos a descansar, ya que por la mañana nos esperaban un
montón de caminos por recorrer.
Por la mañana, desmontamos el campamento y nos pusimos rumbo al Wpt 00.
Una vez allí y con unos nervios generalizados, comenzamos con la travesía deseosos de meter la
reductora.
A pocos Wpt del inicio nos encontramos la primera de las mil trialeras que nos esperaban.
Una rota subida pedregosa, con un escalón de entrada, hizo que nos empleáramos a fondo para
poder superarla.
Seguimos trialeando en busca de una durísima trialera, ya conocida por alguno de nosotros, la cual
tardamos en subirla cuatro horas, pero esta vez teníamos la intención de bajarla.
Paramos a comer para afrontar el duro tramo con fuerzas, sin saber lo que nos esperaba antes de
llegar a la tan esperada bajada.
Nos pusimos en marcha y comenzamos con la aproximación por un camino muy roto, el cual llego
a un punto en el que descendía rápidamente, para dar acceso a la trialera.
Comencé a descender con mi Patrolo, siguiendo las indicaciones de Ramón, que me recordaba todo
el rato que tenia que bajar pacito, pacito, hasta llegar al punto crítico de la bajada. Un agujero hecho
por el agua, que al meter la rueda lentamente, el coche se inclinaba de manera exagerada, hasta que
sentí que la rueda trasera no se podía levantar mas y que el coche estaba a punto de volcar.
Ramón, tras revisar la situación del coche, decidió que se podía seguir y me indico que siguiera
bajando pacito, hasta que la rueda llego al fondo del agujero y el coche termino volcando, con la
suerte que la tienda de campaña se apoyo un pequeño árbol, parando el coche.
Termine el descenso y les toco bajar al resto, pero esta vez indicaba yo y desde luego les indique de
otra manera para que no sucediera otra vez.
Lo cierto es que la sensación de llegar al limite es espectacular.
Llegamos a la ansiada trialera y sin pensarlo dos veces y con la adrenalina a tope, no dude en
empezar a bajarla y a cagarla, quedándome atrancado contra un árbol en la entrada de la zona.
Con la ayuda del cable de Citri, sacamos el coche y decidimos acampar, ya que nos quedaban dos
horas escasas de luz y la trialera podía darnos guerra.
Montamos el campamento, preparamos la cena y poco después nos fuimos a dormir, ya que
estábamos todos cansadisimos.
Por la mañana, decidimos bajar a pie a reconocer el terreno, ya que la entrada de la trialera estaba
muy rota debido al agua y el resto del tramo lo encontramos realmente complicado, ya que bajaba
agua por todo el recorrido y en especial una zona con una gran piedra que teníamos que pasar por
encima. Así que decidimos dejarlo y seguir con la ruta.
En la subida que daba acceso a la pista que teníamos que coger, Ramón golpeo contra una piedra,
doblando la barra de la dirección .
Una vez en la pista, con la ayuda del cabrestante y una eslinga, la enderezamos la mas posible para
poder seguir la ruta, aun que con el volante un poco torcido.
Seguimos por un negro y divertido camino, realizando numerosos cruces de puentes, subidas,
bajadas, hasta que en uno de los pasos, mi Patrolo se escurrió y se quedo nuevamente al borde del
vuelco.
Enganchamos el cable a la estribera del coche y ya sin peligro de vuelco, sacamos el coche y
seguimos ruteando.
Comenzamos una muy divertida bajada empedrada que poco a poco se iba complicando, hasta
llegar a un paso atrincherado que decidimos investigar a pie.
Reconocimos la trialera y dado que dar la vuelta era casi imposible, decidimos meternos en la
trinchera hasta llegar a una alternativa que nos sacaría a un camino mejor.
Primero la ataco Ramón, quedándonos todos alucinados cuando vimos coma las rueda mordía la
pared y avanzaba tocando solo con los tacos laterales.
Pasamos los dos Patrol sin problemas por unos pasos espectaculares, pero cuando le llego el turno
del Toyota de Citri, la cosa se complico un poco por lo largo del coche y que es un poco mas bajo
que los Patrolos, llegando en un paso casi al vuelco.
Con la ayuda del cabrestante y los impresionantes controles de tracción de los que dispone el KDJ
120, salio sin problema, consiguiendo salir al camino que nos llevaría al siguiente Wpt.
Tras una de las mas bonitas y técnicas de las trialeras recorridas por nosotros, decidimos seguir con
la ruta hasta encontrar un buen sitio para acampar.
A media tarde, una preciosa pradera situada en lo alto de la montaña y con unas vistas
espectaculares, nos obligo a poner fin a un fantástico día de ruta.
Tras una buena cena, esta vez si, extendimos un poco la velada para comentar los mejores
momentos de tan intenso día.
A la mañana siguiente, comenzamos con una larga subida trialera en la que en ocasiones entraban
los coches tan justos, que se te ponían los pelos de punta, solo de pensar el porrazo que te podías dar
si se te sale una rueda.
Superada la subida, paramos a comer y continuamos dirección norte, para disfrutar de intensas
bajadas y largas subidas, donde se podía apreciar la penosa vista de todo un valle arrasado por el fuego.
Las luces de la reserva hicieron que dejáramos de hacer unos pocos Wpt, para desviarnos hasta la
gasolinera mas cercana. Desde allí, ya cansados y artos de tanta lluvia y granizo nos fuimos esta vez
a un camping cercano, donde dejamos los coches y bajamos andando hasta un restaurante donde
degustamos los caldos y platos de la tierra.
El martes, a primera hora, salimos para disfrutar de la ultima mañana de nuestra aventura.
En busca del ultimo de los trescientos Wpt. Recorrimos preciosos pinares y una entretenida trialera,
que a la hora de comer puso punto y final a la tercera edición de la TerritorioAventura.
Agradecer a todos los participantes su gran compañerismo, el buen ambiente que se respiraba en el
grupo y las ganas de pasarlo bien que nos caracteriza a los Territorianos.
Recordar a los que querían, pero no pudieron venir, que la próxima temporada habrá una cuarta
edición y que contamos con ellos para disfrutar de otro fin de semana extremo que tanto nos gustan.
Aquí tenéis un resumen de nuestra ultima aventura de la temporada.